martes, 3 de abril de 2012

Islas Galápagos: ¿Un laboratorio en el combate al cambio climático?

"Las Islas Galápagos pueden ayudar al mundo a entender qué es lo que podría pasar con el cambio climático". Así dijo en entrevista con BBC Mundo Nicholas Stern, uno de los expertos en calentamiento global más influyentes del planeta, de visita en Ecuador en los últimos días.

Stern es autor de un importante informe que en 2006 describió el cambio climático como un problema mundial no sólo ambiental sino económico.
La principal conclusión de su estudio apunta a que los beneficios de una respuesta temprana e inmediata frente al calentamiento global superan los costos económicos de la inacción.
Tras haber recorrido Galápagos, el experto británico advirtió que el cambio climático podría dañar o destruir el patrimonio que representan esas islas ecuatorianas para el mundo.
Stern dijo que el calentamiento global afectará la reproducción de las especies en el archipiélago, por ejemplo de las tortugas gigantes, cuyos huevos eclosionan según las temperaturas.
De otro lado, los crecientes números de visitantes y residentes en las Islas, así como el aumento de especies invasoras, podrían amplificar el impacto del cambio climático en Galápagos.
Según datos oficiales, 25.124 personas constaban como residentes en las Islas hasta 2010, frente a 9.785 registradas en 1990. De igual forma, el número de turistas creció de 20.000 anuales hace 30 años a la cifra actual de más de 170.000 por año.
"A medida que el numero de personas
que atienden a los visitantes vaya
creciendo, la huella ecológica sera
alarmante"
Nicholas Stern, experto en calentamiento global
"A medida que el número de personas que atienden a los visitantes vaya creciendo, la huella ecológica será alarmante", dijo Nicholas Stern, al enfatizar en la importancia de que ahora se discuta si se deben poner límites al ingreso de turistas a Galápagos.
En este marco, Stern destacó que las Islas han sido de enorme valor para el mundo, no solo por su biodiversidad única, sino también por ser "un lugar donde el mundo ha aprendido sobre el origen y evolución de las especies".
Y en la actualidad, cuando el planeta discute en torno al impacto del calentamiento global, Galápagos podría ser, a decir del experto, un referente mundial para comprender cómo especies podrían morir o trasladarse masivamente a consecuencia del cambio climático.

Modelo de desarrollo bajo en emisiones

El director de Conservación Internacional en Ecuador, Luis Suárez, coincidió en que Galápagos podría convertirse en un "gran laboratorio" para intentar un modelo de desarrollo bajo en carbono.
"En Galápagos podríamos pensar en un nuevo modelo de desarrollo que sea bajo en emisiones, con un sistema de energía totalmente limpia, sistemas de transporte no contaminantes, y un mejor manejo de las actividades de turismo y pesca", le dijo Suárez a BBC Mundo.
El numero de turistas interesados en
ver las especies de las especies de
las islas esta en  crecimiento 
Esta aspiración requeriría que el archipiélago cambie sus esquemas de importación de combustibles desde Ecuador continental, así como el uso de energía termoeléctrica, hacia sistemas de producción de energías solar y eólica.
Suárez dijo estar conciente de que aquello implica tanto inversión como voluntad política de las autoridades, pero enfatizó en que "si hacemos el modelo bien en Galápagos, podríamos dar un gran mensaje al mundo".
Entre tanto, los expertos analizan de forma constante los efectos que tendría el cambio climático en Galápagos. Según el estudio Adaptándonos al Cambio Climático en las Islas Galápagos, publicado en 2011 por Conservación Internacional y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), el calentamiento global en el archipiélago incluiría aspectos como aumento de la temperatura ambiental, incremento de las lluvias y acidificación del océano.

Un turismo no masificado

El sector gubernamental ecuatoriano, por su parte, dice estar conciente de que se requieren acciones inmediatas para enfrentar los impactos que podría tener el cambio climático en Galápagos.
El calentamiento global afectara la
reproducción de las especies de las
especies en el archipiélago, como las
tortugas gigantes.
En el marco de la visita de Stern, la ministra ecuatoriana de Ambiente, Marcela Aguiñaga, señaló que, además de proyectos de cambio de matriz energética que se impulsan en las Islas, el gobierno envió a la Asamblea Nacional una propuesta de reforma legal.
Éste plantea un fortalecimiento de las políticas de control migratorio y de erradicación de especies invasoras, así como un nuevo modelo de visitas al archipiélago que promueva un tipo particular de turismo.
"No necesariamente un turismo de élite, pero sí un turismo no masificado hacia el archipiélago", dijo la ministra. Así, el turista que visite Galápagos por pocos días pagaría una tasa de ingreso más alta que aquel que permanezca en las Islas por varios días.
La propuesta legal está en su fase inicial de discusión, de la misma forma en que lo está la iniciativa de ambientalistas de convertir a Galápagos en un laboratorio en el combate al cambio climático.
En cualquier caso, Nicholas Stern ha repetido en Ecuador que en cuanto al calentamiento global "la acción es mucho más barata que la inacción".

Los ratones viajaron en barcos vikingos


Según un nuevo estudio, los vikingos que conquistaron nuevas tierras trajeron consigo, sin saberlo, otro tipo de invasor: ratones.

Los científicos que estudian la evolución del ratón común, o doméstico, ya conocían el patrón de ADN que solamente se encuentra en ratones de Noruega (la tierra de los vikingos) y el norte de Gran Bretaña, zona colonizada por los vikingos, como afirma la directora del estudio Eleanor Jones, bióloga de la Universidad de Uppsala, en Suecia.

El hallazgo sugiere que las dos poblaciones, a pesar de estar separadas por el mar, estaban conectadas, y que posiblemente los vikingos llevaron los ratones a la región del norte de Gran Bretaña.

El equipo hizo pruebas en restos de ratones antiguos y modernos recogidos en varios puntos de colonias vikingas y encontraron en ellos el mismo patrón, dando fuerza a la idea de que los ratones fueron transportados por los vikingos colonizadores.

Íntimamente conectados

Entre los siglos VIII y X después de Cristo, los vikingos se asentaron en varias regiones, incluyendo Escocia, Irlanda, Islandia, las Islas Faroe, Terranova y Groenlandia.

Según Jones, posiblemente los ratones viajaron como polizones en las sacas de grano y heno que transportaban los grandes barcos que utilizaban los vikingos para conquistar nuevas regiones.

Por lo general, como su propio nombre indica, los ratones domésticos prefieren la compañía de los humanos y han evolucionado para convivir con ellos. Los primeros datos de ratones comunes que vivieron entre humanos corresponden al periodo comprendido entre 8.000 y 6.000 a.C. en el Creciente Fértil.

Gracias a esta nueva investigación, «podemos seguir su historia genética, que está muy conectado a la nuestra», afirma Jones.

De ratones y hombres

Para su estudio, Jones y sus colegas tomaron en primer lugar muestras de ADN de ratones comunes salvajes en nueve puntos de Islandia, uno de Groenlandia y cuatro cerca del asentamiento vikingo de L'Anse aux Meadows, en Terranova. El equipo comparó este ADN con antiguas muestras de huesos de ratones encontrados en cuatro puntos arqueológicos de Islandia y algunos de Groenlandia.

Después, los investigadores se centraron en un pequeño fragmento de ADN mitocondrial que pasa de madres a hijos.

Al comparar ese fragmento con el ADN mitocondrial de los ratones de todos esos puntos, los científicos pudieron descubrir qué ratones estaban relacionados y cuáles no.

A partir de esos datos el equipo elaboró un árbol genealógico que muestra cómo los ratones domésticos se extendieron por Europa hace miles de años. «La evolución coincide con la línea de expansión de los vikingos», afirma Jones.

Estos ratones «llevan la firma genética de la historia humana», añade.

Se desconoce si los vikingos eran conscientes del equipaje que transportaban, aunque sí parece que llevaban gatos en los barcos, como señala Jones, cuyo estudio fue publicado el 19 de marzo en la revista BMC Evolutionary Biology.

«En Islandia y Groenlandia no hubo otras plagas de animales pequeños, debieron llevarse gatos para hacer frente a la plaga de ratones», señala.

«Una vez en tierra no debieron tener problema para establecerse en las nuevas comunidades vikingas».

Un estudio convincente

El nuevo estudio ofrece «una convincente aplicación del análisis de antiguo ADN de los ratones para descubrir cómo se asentaron en nuevos territorios», señala Fabienne Pigière, del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales de Bruselas.

«Abre nuevas perspectivas de investigación para el estudio de los asentamientos humanos a lo largo de la historia».

Por ejemplo, añade, el equipo no encontró pruebas de ratones domésticos en Terranova durante el periodo vikingo, lo que sugiere que quizá solamente vivieron en la zona durante un corto periodo de tiempo.

Elizabeth Reitz, experta en zooarqueología de la Universidad de Georgia, en Atenas, señala que animales pequeños como los ratones a menudo forman parte de los descubrimientos arqueológicos, pero «muchos los ignoran y se centran en animales más grandes».

«Sin embargo, los animales pequeños pueden decirnos mucho sobre el ser humano», afirma Reitz a través de correo electrónico. «Como demuestra este estudio, pueden darnos pistas sobre el proceso de colonización y el comercio humanos».

Según Jones, el estudio también nos recuerda cómo el ser humano puede modificar nuevos ambientes.

«Cuando nos movemos llevamos con nosotros animales de forma involuntaria. Al llegar a un sitio determinado creamos un nuevo tipo de hábitat».  


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Las abejas también se automedican

Cuando una colonia es infectada por hongos patógenos, las abejas llevan a la colmena mayores cantidades de propóleo, una mezcla de cera y resinas de plantas con propiedades antifúngicas. Estos son los resultados de un estudio publicado en la revistaPLos ONE.

"Este comportamiento ha evolucionado porque el beneficio que supone traer la cantidad extra de resinas a la colmena compensa los costes", ha indicado Michael Simone-Finstrom, investigador de la Universidad de Carolina del Norte (EEUU) y autor del estudio. "La colonia sabe que merece la pena el esfuerzo", ha matizado.
Los investigadores encontraron que, cuando aplicaban a la colmena un tratamiento fúngico, las abejas llevaban hasta un 45 por ciento más de propóleo a la colmena y, además, retiraban las larvas parasitadas por los hongos de forma que conseguían reducir significativamente la infección. Por otro lado, parece que estos himenópteros pueden distinguir si los hongos son o no patógenos ya que, al aplicar hongos inocuos, las abejas no aumentaban el transporte de resinas hacia la colmena. Pero la automedicación también tiene límites y, en el caso de las abejas, las infecciones bacterianas no provocaban el aumento de propóleo en la colmena, a pesar de las conocidas propiedades antibióticas de este compuesto.

Este trabajo tiene implicaciones prácticas en el mundo de la apicultura. Por ejemplo, los apicultores de EEUU suelen preferir colonias con menos resinas. Sin embargo, "ahora sabemos que esta es una característica que vale la pena promover, ya que ofrece a las abejas una defensa natural", ha explicado Simone-Finstrom.


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