La presencia de valles estrechos, conocidos como fosas tectónicas, sugiere que la Luna ha sufrido actividad tectónica en los últimos 50 millones de años, más o menos.
Esta actividad sugiere que la Luna no siempre fue así. Hubo una época donde la Luna tenía un núcleo sólido cubierto de lava.
Gracias a imágenes de alta calidad tomadas por la cámara de la NASA Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), pueden verse las fosas tectónicas en un altiplano de la cara oculta.
Mostrar características nítidas de la reciente acción
En 2010 Thomas Watters del Centro para estudios planetarios en el National Air and Space Museum de Washington, D.C presentó junto con su equipo evidencias de que el tamaño de la Luna se había reducido 182 metros desde su formación.
Dicha conclusión se basó en imágenes del LRO de las zonas escarpadas y características de los acantilados. Sus conclusiones fueron que estas formas geológicas aparecieron en el momento en que la Luna se enfrió y su corteza se contrajo.
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Los límites de la contracción lunar
Las fosa tectónicas no abundan en la corteza lunar del mismo modo que lo hacen las labuladas escarpadas. Esto indica que solo unas pocas áreas locales se han expandido.
Esto complementa el estudio anterior acerca de la contracción lunar en el que se explica que la Luna está experimentando una bajo nivel de contracción.
El nuevo estudio sugiere que el interior de la Luna no estaba derretido cuando se formó. De haber sido así la Luna se habría sometido a mayores niveles de compresión al enfriarse, anulando cualquier agrietamiento localizado en las fosas tectónicas detectadas.